25 de septiembre de 2012

Consejos - Cumplir el deseo de un niño enfermo crónico mejora su salud

Cumplir un deseo puede hacer milagros, y más si quien pide el deseo es un niño. Según los resultados del I Estudio sobre el efecto de las emociones positivas en niños enfermos, cumplir el deseo de un niño con enfermedad crónica o con mal pronóstico ayuda a mejorar su estado emocional y físico durante meses. Y no solo eso; además, favorece la aparición de emociones positivas por parte de los padres.
Esta investigación tenía como objetivo alejar a estos niños de la tensión emocional que viven diariamente por la enfermedad y los tratamientos y, a su vez, proporcionar un estímulo que les animase a seguir luchando. Los expertos querían conocer la eficacia que tiene cumplir el principal deseo de un niño a la hora de generar cambios en su bienestar psicológico y en el de su entorno familiar.
Para llevar a cabo el estudio se seleccionó a cien niños enfermos crónicos o de mal pronóstico con edades comprendidas entre los 5 y los 18 años a los que se dividió en dos grupos: uno experimental compuesto por 30 chicos y 20 chicas con una edad media de 10 años; y otro en lista de espera con las mismas características.
Todos ellos pertenecían a los hospitales madrileños de Ramón y Cajal, La Paz, Niño Jesús y Gregorio Marañón y, el 72% tenía cáncer, el 13% necesitaba un trasplante y el 15% padecían otras patologías. Asimismo, participaron también 38 padres y 85 madres.
Los principales deseos en los que este equipo de investigadores se centró para llevar a cabo el estudio fueron el deseo de tener algo material, el de visitar algún sitio o país, y el de conocer a un personaje famoso. Por ello, algunos de los deseos cumplidos fueron comer angulas con un famoso, ser policía por un día, nadar con delfines, tirarse en paracaídas, ir a la peluquería, a La Moncloa, al Estado Santiago Bernabeu o a un hotel con todo incluido. 

Cumplido el deseo
En el momento de cumplir estas peticiones, los expertos valoraron el estado de los niños y sus familias antes de hacer efectivo del deseo, el día en el que se hacía, las tres semanas después y los siete meses posteriores. En todos estas etapas se consiguieron potenciar las emociones optimistas y desarrollar las fortalezas emocionales y físicas.
En concreto, en el día en el que se cumplía el deseo, los niños aumentaron su bienestar, confianza, esperanza, calma y disminuyeron sus emociones negativas como la fatiga, la hostilidad y la soledad. Además, los padres vieron aumentadas su gratitud y su confianza y tuvieron un descenso en la depresión, fatiga u hostilidad que llevaban experimentando desde el comienzo de la enfermedad del hijo.
Al cumplirse las tres semanas, tanto los niños como los padres tuvieron también una mejoría a nivel psicológico y emocional. Especialmente, el 97% de los niños y el cien por cien de los padres y madres reconocían que el recuerdo de esa experiencia les ayudaba a animarse en los malos momentos y, el 94% aseguraba que les había ayudado a olvidarse de la enfermedad y del hospital por un día.
Asimismo, estas actitudes se mantuvieron también pasados los siete meses. Se vio una mejoría en el estado del salud en un 62% de los niños –respecto al grupo que no se había sometido a esta experiencia–, y en un 79% del estado emocional. En este sentido, el porcentaje de los niños que aseguraban que este recuerdo les servía para animarse en los malos momentos pasó a ser de un 97% y de un cien por cien para sus familias.

Más fuertes y menos cansados
"Esta experiencia les ha ayudado a ilusionarse por el motivo del deseo, a sentirse más fuertes y menos cansados, a estar más contentos", explica la experta del equipo de investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense, Covadonga Chaves.
El decano del Colegio de Psicólogos de Madrid, Fernando Chacón, recuerda que estas experiencias abundan en la disciplina de la psicomotría que ha demostrado un impacto real sobre la salud de estas personas: "Generar emociones positivas aporta beneficios para todo y para todos".
El I Estudio sobre el efecto de las emociones positivas en niños enfermos ha sido promovido por la Fundación Pequeño Deseo con el apoyo del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, de un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid y financiado por la Fundación Lafourcade Ponce.

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