8 de mayo de 2012

Consejos - ¿Cómo introducir las verduras?


¿Qué verduras son apropiadas para empezar? 
Las verduras y hortalizas apropiadas para empezar a los 6 meses son: judía verde, calabacín, calabaza, patata y boniato. La cebolla y el puerro se pueden introducir con precaución viendo la tolerancia del niño, ya que pueden provocar gases. Siempre introduciéndolas de una en una para de este modo saber si alguna le ha producido alergia, gases, estreñimiento, diarrea…
Hay verduras, que por su aporte alto en oxalatos y nitritos no son aptas hasta los 12 meses, como espinacas, acelgas, coles, chirivía, espárragos, nabos, remolacha y apio.
Las zanahorias también tienen niveles altos de nitritos, pero se pueden ofrecer a partir de los 6 meses si es en poca cantidad (y siempre desechando el agua de cocción, ya que la mayor parte de los nitritos quedarán ahí), si no, mejor esperar a los 9 meses. Si queremos beneficiarnos de los betacarotenos (presentes en la zanahoria) también lo podemos hacer mediante la calabaza o el boniato. A veces, a algunos bebés se les puede teñir la nariz comiendo zanahoria o calabaza, esto no es negativo, los carotenos tienen un efecto protector de piel y mucosas, es simplemente un problema estético y se elimina quitando estas verduras durante un tiempo de la alimentación del niño.
El tomate también es un caso aparte. Es una de las verduras más alergénicas. Suele provocar erupciones alrededor de la boca (por contacto), así que es fácil detectarlo. Lo podremos dar a partir de los 6-7 meses y si vemos reacción esperaremos a los 9-12 meses. Elegid los más maduros y ponedlos cocidos sin piel ni pepitas. Los tomates son ricos en licopeno, este antioxidante se asimila mejor si el tomate ha sido cocinado y si está mezclado con grasa (en este caso aceite de oliva).
Los guisantes se suelen dar a los 6 meses, pero yo por precaución recomiendo incorporarlos con las demás legumbres.

¿Qué aportan las verduras y hortalizas? 
Vitaminas, en mayor proporción acido fólico (su carencia se relaciona con anemia), vitamina C y betacaroteno (Provitamina A). Una carencia de vitamina A provoca sequedad en la piel y las mucosas.
Sales minerales, sobretodo magnesio y potasio, pero también hierro y calcio.
Fibra, y muy pocas calorías, una vez más (al igual que con la fruta) nada tiene que ver el valor nutricional de la leche al de las verduras, así que recordad de que la fruta y la verdura son “complementarias” a la leche y no al revés. Por tanto, dar papillas de fruta o verdura (incluso con pollo) para engordar al niño no tiene sentido, ya que le estaremos aportando menos calorías que con una toma de leche. 

¿Cómo hacer la primera papilla de verdura?
Las verduras pueden introducirse mediante el mismo sistema que las frutas, con una base de leche.
Podemos poner 100gr de patata (que no tenga zonas verdes y bien pelada) y 50gr de judía verde hervidas en agua sin sal o al vapor, triturándolas en 100ml de leche. A esta papilla le incorporaremos 3-5gr de aceite de oliva virgen (1/2-1 cucharada postre). Se puede hacer más liquida agregándole leche o más espesa poniendo una cacito de cereales sin gluten.
Cuando el bebé ya lleve 3-4 días aceptándola sin problema ya podemos introducir otras verduras: calabacín, cebolla, calabaza, boniato… Todas las verduras han de estar peladas y sin pepitas o semillas.
El volumen total será de unos 250ml de puré. Recordad no forzar al bebé.
Es conveniente ir haciendo diferentes combinaciones de verduras para que el bebé se acostumbre a la variedad de sabores.
Del mismo modo que comentamos el Baby-led Weaning con la fruta, también lo podemos hacer con la verdura siempre que veáis que vuestro bebé está preparado y a partir de los 6 meses. Por ejemplo, podemos usar un trozo grande de patata, boniato, brócoli, zanahoria… ya hervidos.

¿Qué podemos hacer para aprovechar al máximo vitaminas y minerales, y evitar que se formen nitritos?
Es preferible hervir las verduras en trozos grandes, cuanto más pequeños los hagáis más vitaminas y minerales perderán en la cocción.
Introducir las verduras en el agua ya hirviendo o hacerlas al vapor.
Utilizar el mínimo volumen de agua.
Una vez cocidas, consumirlas lo antes posible.
No es conveniente preparar la papilla con mucha antelación, ya que los nitratos de las verduras se transforman en nitritos. Una buena idea es hervir las cantidades adecuadas para unas cuantas raciones y triturarlas sin caldo ni leche, quedará un puré muy espeso, guardad cada ración por separado y congeladlo lo antes posible. Para utilizar cada ración se puede calentar la leche, mezclar y triturar. La congelación frena totalmente las reacciones de oxidación de las verduras, su pérdida vitamínica y la formación de nitritos. Un acumulo de nitritos y nitratos en la sangre del bebé puede producir síntomas de asfixia y azulamiento de la piel (cianosis) con graves consecuencias.

Para acabar, recordad que el puré de verdura no tiene casi valor calórico, por eso es el complemento ideal de la carne, los huevos, el pescado y las legumbres, ya que el hierro de estos alimentos se absorbe mucho mejor en compañía de las verduras. Poco a poco iremos hablando de cómo y cuando introducir estos nuevos alimentos en la alimentación del bebé.

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